Museo de la Bicicleta en Montevideo, Uruguay

Entrevista Carlitos Yapor, creador del Museo de la Bicicleta en Montevideo, Uruguay. Esta es una entrevista que ofreció a Marcela Lladó, Pdta. de la Asociación Vive la Bici, y a todes quienes vivimos la bici, en su taller de Montevideo, el 18 de febrero de 2019. Desde el 2013 que en la capital más austral de Sudamérica, están pasando cosas muy interesantes respecto del uso masivo de la bicicleta y el interés que va cobrando para los y las ciclistas, y el Museo de la Bicicleta es uno de sus resultados.

Carlos Yapor (29), es un ciclista entusiasta, con una energía y tesón desbordantes capaces de imaginar y concretar sueños. Su obra máxima, el Museo de la Bicicleta fue recientemente inaugurado en diciembre del 2018, a su haber cuenta con dos visitas guiadas (tuve el honor de participar en la primera durante enero de este año) abiertas al público. Trabaja 6 horas diarias en el Museo de la Memoria, ahí es empelado municipal, que es un lugar que le encanta, ahí hace todo lo que es montaje de exposiciones y el mantenimiento del museo día a día, es su fuente de trabajo desde donde ha sacado recursos todos estos últimos meses a fin de sustentar la apertura del Museo de la Bicicleta. Así fue que comenzó a oficiar de albañil, de pintor, de ayudante de electricista, de peoneta sacando más de 20 toneladas de chatarra (desde la que era casa de sus abuelos y tío), decorador de interiores, escenógrafo, etc… Podría emplear muchas palabras para describir su trayectoria de vida y cómo llegó a armar el Museo este ser tan valioso como escaso y constructivo, pero dejaré que él nos hable en esta extensa y entretenida entrevista.

– Carlos, esta entrevista es para la Asociación Vive la Bici en Santiago de Chile y para quienes aman y viven la bici, por favor, háblanos de tí.

– Mi nombre es Carlos Yapor, me conocen como Carlitos de herencia porque mi padre se llama Carlos y a mí me quedó el Carlitos, soy restaurador de bicicletas antiguas, entusiasta por la bicicleta, siento un gran amor por la bici desde hace muchos años y en mi caso empecé a tener otra vinculación con la bici en cuanto me llamaba mucho la atención lo que eran las cosas antiguas ya a temprana edad desde los 10 años o más, siempre tuve un gran amor por las antigüedades, que eso fue un poco inculcado por mi padre que toda la vida restauró coches antiguos y tuvo su negocio de coches y me enseñó mucho lo que era la mecánica en general, cómo tratar con el fierro viejo, los procedimientos para ejercer la mecánica en bicicletas antiguas y mecánica en general. Después con los años yo lo fui aplicando en bicicletas, empecé a muy temprana edad a andar en bicicleta, teniendo una relación re linda con ella, siempre brindándome felicidad, ya más en la adolescencia sentir esa simpleza. También soy mecánico automotriz, me recibí de eso, amo los autos por varias razones, pero sin duda la bicicleta siempre ha estado en mi lista, porque no necesitás más nada, voluntad propia para moverte, para desplazarte, para estar mejor físicamente, para descubrir que nosotros mismos somos la herramienta la cual hace que uno avance y evolucione.

– ¿Hablando de evolución, cómo ha evolucionado tu relación con las bicicletas vintage?

– En el primer viaje que se hace con la bicicleta hacia afuera, cuando tomás la bici y decís voy a hacer 50 o 100 kms y voy a llegar, ese primer viaje te hace dar cuenta que solo con la bici podés llegar adonde quieras, se pueden complicar cosas en el viaje, pero vas a llegar, te despoja de muchas preocupaciones del mercado mundial que te dice que tenés que tener el primer coche, que si tu coche es viejo ya no podés andar, y lo mismo pasa con las bicicletas, en mi caso, como empecé a restaurar bicicletas para mí, en realidad empecé jugando a armar la bici que a mí me gustaba hasta que en un momento, como a los 14 años empecé a tener la necesidad de tener una bicicleta que tuviera características de bicicleta antigua, y como no tenía mayor conocimiento del tema de antigüedades, empecé a hacer bicis, a reformarlas y que tuvieran una estética antigua, lo hacía recomponiendo un cuadro, poniéndole componentes que iba encontrando, hasta que al final empecé a encontrar bicis en distintos lugares, fui a la bicicletería del barrio, un día peguntando si tenían bicis antiguas y me abrieron un galpón con 100 bicis apiladas de donde saqué 3, una está acá guardada en el Museo, fue mi primera restauración que por la edad que tenía, el poco dinero que podía tener un pibe que no laburaba, hacía mis changas y todo para poder tener dinero, pero tá, dejé esa bici lo más original posible de fábrica, era una bici que estaba para tirar a la basura, pero quedó muy linda. En un principio, al ser más chico, tenía más tiempo para investigar, para leer, para buscar en internet, etc. Y me copé con ese laburo y vamos a armar otra y otra y otra y bueno, me armé hace como 10 u 11 años un Facebook Bicicletas Vintage Uruguay para compartir mi trabajo como felicidad y orgullo de ponerle tanto amor y tanta dedicación a algo, porque más que plata a veces uno necesita ponerle mucha cabeza, mucho ingenio a las cosas, lo económico a veces no es límite de nada en realidad, con el ingenio se puede… y así vengo escapándome del dinero, como que no lo necesito, la mayoría de esto está reciclado, lo transporté a mi casa luego que lo encontré en una casa que estaba destruida, y te das cuenta que tenés más libertad, no? Es decir, agarro un plato que estaba tirado todo lleno de barro, lo lavo, lo desinfecto y como en ese plato, romper esa barrera que tenemos impuestas, o ves algo tirado en la calle y no te animás a levantarlo porque estaba en la calle, si me sirve me lo traigo! En vez de decir compré un mueblecito para la cocina, no! Lo aproveché de lo que estaba tirado, siempre con un fin, tengo el ejemplo de mi tío (el tío de Carlitos sufría síndrome de Diógenes) que juntaba y llegó un momento que juntó, juntó, juntó para nada! Entonces en mi caso ya aprendí de eso del juntar y cuando veo que algo queda estático, que no lo voy a usar, lo regalo, lo paso, lo comparto, muchas de las veces, hoy en día tengo una rutina agitada y hago un paréntesis, porque me parce relindo compartirlo, me pasa que me llaman para regalarme algo y digo que no es para mí, entonces llamo a un amigo y le comento que están regalando, lo bajo a tierra para tener claro lo que es el compartir y no acumular sin sentido.

– ¿Y cómo siguió todo?

-Después de que empecé a tener otro volumen de bicicletas y de mostrar mi trabajo en RRSS empecé a hacer exposiciones ambulantes, pidiéndole la camioneta a alguien, siempre con sacrificio, no se me pasaba por la cabeza cobrar, yo iba a mostrar mi trabajo. Iba a la fotocopiadora de la esquina y hacía papelitos y repartía con “Bicicletas Vintage Uruguay Facebook”, y así pude generar en el boca a boca, y en una trayectoria que ahora son más de 10 años y se generó una comunidad muy linda en Facebook, después el volumen de las exposiciones fueron creciendo en ese contexto Gratis, Difundir, Promover, involucrándome también con otros colectivos de bicicletas, que particularmente en el año 2013 fue cuando tuvimos un encuentro re lindo con varios colectivos de acá de Uruguay como por ejemplo… se juntaron cabezas muy lindas donde la bicicleta está antes de lo que puede ser el comercio, también se hicieron los festivales del día mundial de la bicicleta, participaron varios exponentes, surgía Liberá tu Bicicleta, Ciclovida, empezando algo más político en la bicicleta; la facultad de ingeniería de la UdelaR con Unibici, y yo que era el chico que exponía de bicicletas antiguas, se fue generando como un círculo de personas re lindas que hicieron que todo crezca porque a la vez, yo empecé no solo a mostrar mis bicis, sino que a hacer una campaña de la bici como medio de transporte y apareció otro eje importante, para preservar las piezas, de preservar nuestras bicis como patrimonio histórico nacional.

– ¿Cómo la bicicleta puede ser un patrimonio nacional?

– Acá teníamos bicicletas muy antiguas, que hoy son piezas de museos en el extranjero, las cuales muchas de ellas las tiraron como basura o a veces por ignorancia fueron a parar a otras partes del mundo y perdemos el patrimonio histórico de la bicicleta. También creo que por conservación de las piezas muchas veces los destinos de ellas quedan en manos ajenas, pero lo importante es preservar las piezas y cuidarlas, pero también sería lindo que en nuestro país que hay un alto porcentaje de gente que le gusta la bici, que disfruta de la historia y las raíces, empezar a cuidarlo para que ese patrimonio no se pierda o no se desvaríe, ya que las bicicletas antiguas si no son tratadas de cierta manera o si no se les hace mecánica o mantenimiento, después pasan a ser bicis que ya no están alteradas y de esa manera también se pierde patrimonio.
– Cuéntanos, ¿cómo fue el proceso de armar el Museo de la Bicicleta en Uruguay?
Empecé a trabajar fuerte en eso y las exposiciones empezaron a ser más grandes, el volumen de bicis que empecé a comprar para mi colección, que no me di cuenta que era una colección hasta que tenía entre 40 y 100 bicis que ahora forman esta colección re linda en la cual también tuve que buscar un lugar a todo esto y un poco el destino y el universo en sí fue que me pude venir a vivir a la casa de mis abuelos, que es esta, que era una casa que estaba no en ruinas, pero en proceso de estarlo, y nada, también venir, restaurar la casa, sacar chatarra, 20 toneladas en chatarra solo en camiones, después toneladas en bonquetas grandes, todo con el fin de armar un espacio para tener mis bicicletas, obviamente soy medio loco, medio viajado y me encanta vivir el día a día entonces quise hacer un lugar ameno para entrar a casa y verlas en un lugar lindo agradable para ellas y para mí, que sepa que se están conservando, que las puedo apreciar y a la vez compartir. Porque qué pasa? Todas esas exposiciones que yo venía haciendo por el país también genera algo, no? Porque primero eran en Montevideo, después me volqué a hacer algunas en el interior y después se genera lago re lindo que es cuando la gente se copa y te invitan a mostrar en otros lados, entonces pasa que las bicis sufren mucho, por ejemplo, las llevas en un camión y por más que vayan embaladas se van golpeando, moviendo, entre descargar y cargar, entonces empecé a ver eso como una falla mía en cuanto a la preservación de la pieza, entonces todo eso también tiene un costo, y como no tenés el presupuesto para un flete, terminás cargando en un camión que es el que se consiguió, con las frazadas de casa y obviamente, llegó un momento en que las piezas se empiezan a estropear y empecé a tener la necesidad de tener un lugar fijo y me pareció re importante, como se empezó a generar una ola a raíz de las exposiciones, que cada departamento del país empezara a generar sus movidas, por ejemplo, en Tacuarembó empezaron a hacer exposiciones de bicicletas antiguas, en Cerro Largo también, en Canelones, ahora en Colonia, entonces como que se va contagiando eso. En cada localidad mostrar lo que ellos tienen y yo también empecé a disfrutar desde otro plano. También seguimos haciendo una exposición que lo hacemos una vez al año, que es el Encuentro de Bicicletas antiguas y Micromotores antiguos de Atlántida en Canelones. Y ahí llevo bicicletas mías, ahora tengo más que nada una labor de gestión del evento también, sin fines de lucro, buscamos un sponsor que nos ayude a cubrir ciertos gastos, y nada, a lo que iba con eso es que terminé armando este espacio también con el m ismo ideal, no pensando en lo típico de cuando uno abre un local comercial, pensar en todo como para que ese local funcione y genere dinero, lo mío es otra cosa, yo estaba armando un museo primero para mí, y después para aquellas personas que le gustara la bicicleta y tuviera amor por ella y para aquella persona que quiera conocer a una persona que hizo muchas locuras por la bici, que considero que tengo para hacer un libro de todas la locuras y aventuras de todo, porque es muy intenso mi día a día, y quiero que se refleje en este lugar, que sea un lugar muy loco, que venga gente de todos lados y que sepan que acá hay un “mundo aparte” que está encajado en el mundo pero es un mundo aparte, con las leyes de este espacio, con el respeto. Mi ideal en cuanto al museo van por ese lado. Me dije también que el día que estuviera haciendo esto solo por plata, no lo hago más, me lo puse como principio básico. No quiero que se me vaya de las manos, que deje de ser mi casa, el lugar más íntimo que tenemos donde yo me sienta feliz y cómodo.

– Sobre este espacio físico que alberga al Mueso y a tu taller de Bicicletería Vieja Escuela 22, ¿qué ideas tienes?

-También a lo largo de todo este proceso, en años anteriores, fui a buscar a distintos lugares apoyos con organizaciones de dónde tener el museo y eso fue algo que el tiempo maduró ese pensamiento y teniendo la oportunidad de este lugar que es grande, me quedó sacrificarme, romperme el alma, dejar todo esto lindo y dejar la bicis en el lugar donde tienen que estar, es un lugar donde estoy todo el día, no podría haber hecho esto en otro lado con el espíritu, el alma y la energía que tiene porque como estoy todo el día, puedo dedicarme a colgar una bicicleta, formar una escenografía, a una ambientación, sumado a la historia de mi familia que también le da otro aire, y de eso se trata. Ahora estoy en un periodo que suena todo lindo, hay mucho sacrificio de por medio, mi sueldo de los últimos meses para terminar todo lo que fue la casa, me privé de muchas cosas básicas como por ejemplo comer bien, pero bueno, fue un pequeño paréntesis de sacrificio para decir bueno, compro la pintura, las lámparas, pago esto o aquello. Fue un año muy sacrificado, me exigí mucho a nivel físico, de agarrar unas macetas y picar paredes, levantar y sacar chatarras muy pesadas, mis amigos me dieron una mano increíble siempre, pero claro, también pasaba que no estaban ellos y yo quería seguir avanzando y bueno, agarraba un fierro que pesaba 200 kgs y lo movía, entonces mi espalda se resintió, también comprometí mi rodilla, ahora estoy empezando a restaurarme yo… y bueno, quería decir bueno, esto se hace en diciembre, el sueño tenía algunos años anteriores y la inauguración fue como un sueño! Se armó todo esto, la inauguración después una visita guiada y otra visita más y ya está. Ahora la historia se sigue escribiendo.

– Acerca de esas exposiciones, ¿cuáles eran sus objetos y temáticas?

-En todo este proyecto siempre hice mucho esfuerzo en lo que es la igualdad, pero desde la raíz, para mí la igualdad empieza por el respeto entre los seres. Este proyecto siempre lo mostré desde ese lado, que es el lado más humano, no? Mis exposiciones también, se han tratado de cómo una familia de bajos recursos pudo sustentar a su familia mediante la bicicleta, ¿cómo? contrabandeando! La gente se impresiona cuando lo destaco y dicen ¡Ay, contrabandeando!, y les digo sí, pero hay que ver el tremendo esfuerzo que hizo para pedalear 60 kms, ir y venir, vender la mercancía y darle de comer a sus hijos cuando el país estaba pasando por una pobreza extrema, y por qué sacarlo de la historia. En la colección hay bicis populares, yo no soy el coleccionista que viene de un mundo de dinero y compra una bicicleta del año 1700, me encantaría tener una de esa fecha, pero lo mío siempre ha sido conseguir bicicletas lindas que me tocaran directamente, por ejemplo bicis que usaron nuestros abuelos, nuestros padres o tíos, hay otras que ni siquiera salieron de fábrica, sino que son inventos armados de gente que le puso mucho cariño, particularmente esta colección es de bicis que tuvieron un trato re directo con nosotros. También siempre digo que me molesta lo que es el fetichismo de la bicicleta típico adolescente, ah bueno la colección con mi Pignarello, mi Colnago que esto que el otro y desmerecen a una bicicleta armada en un taller, un cuadro artesanal hecho por un fulano con componentes para correr una carrera, a mí los dos tipos de bicis me generan lo mismo, más allá de la bici veo las historias que hay, los esfuerzos que hay detrás, la historia somos nosotros y nuestros ancestros.

– Carlitos, una última pregunta, ¿para ti las bicis tienen vida?

-Todo a lo que uno le deposita energía, para mí esa energía queda en ese objeto, puede ser energía linda o más turbia o lo que sea, pero yo creo que sí, un poco lo que hacían los vikingos con sus amuletos, agarraban una piedra y no era que la piedra tuviera esos poderes místicos, no, el tipo lo que hacía era meditar y le imprimía pensamientos re lindos, al otro día le podía entregar toda su ira, otras veces solo contemplaba su belleza, etc. Entonces pasaba a ser un amuleto porque el tipo le depositaba su energía e irradiaba esa energía desde su interior a un objeto, no sé si llamarle vida o qué, pero esa energía está, cuando vamos a ciertos lugares donde hubo mucha angustia o tristeza, las personas lo percibimos, o como cuando llegué a esta casa o en pilas de lugares más, en cuanto a cuestiones de percepciones de energías, de sensibilidades que tenemos a veces (que capaz que te hacen sufrir mucho), si es la bici de un niño de 8 años que se siente muy feliz con su bici, esa bici va a tener esa energía.

¿Dónde encontrar el Museo? Calle Millán 4223 (esquina Instrucciones), Barrio el Prado en Montevideo, Uruguay.

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Por: Marcela Lladó, Presidenta Asociación Vive la Bici.

1 comentario en “Museo de la Bicicleta en Montevideo, Uruguay

  • Felicitaciones por tan buena entrevista , Carlitos un ser excepcional,y gracias por compartir tantos valores tantas vidas tantos buenas cosas. gracias.A seguir adelante pues la vida puede más y la bicicleta mucho mas aun .

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